Cómo han cambiado los cuentos de hadas...
Caperucita, la dulce Caperucita, ha crecido y se ha transform
ado en una atractiva joven, rubísima, guapísima, que incita al pecado.
ado en una atractiva joven, rubísima, guapísima, que incita al pecado. ¿El pecador? Todo un apuesto leñador (bueno, de leñador leñador tiene lo justo... digamos que... metrosexual...); un metrosexual leñador dispuesto a salvar a su amada de las garras del lobito malo.
Pero no es un lobo cualquiera que se zampa a la abuelita y eso, ¡no! ¡Un hombre lobo! ¡Werewolf! ¡La madre que los parió a todos!
Esto tiene una pinta más bien de "Sexo en el bosque tenebroso"... ¡Nooo, reinventemos los cuentos!

¡Olvídate de tu cesta Caperu! Agarrate bien del brazo de tu leñador y lánzate a cruzar las montañas nevadísimas con tu capa hondeando al viento. ¡Que para eso menudo largo de capa! Podría saltar de la cumbre y usarla de paracaídas.
Pero bueno... la ha dirigido la señora que hace las pelis de moda, Crepúsculo y eso, así que puede estar bien. Un ambiente lánguido y lúgubre para todo un referente en cuanto a cuentos infantiles se refiere.
¡Reinventarse o morir!

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